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Relajación vital

Suena el despertador… Buenos días. Corre, empieza un nuevo día de prisas, de ducha de 5 minutos, de vestirte apresuradamente con la ropa que dejaste preparada el día anterior (con suerte) o si no eres tan previsora, rebuscando en el armario qué ponerte, te maquillas (a veces en el coche o en el autobús) para intentar disimular esa cara de sueño y cansancio que pide a gritos: “¡¡necesito dormir aunque sólo sean 5 minutos más!!”.

Engulles como puedes tu desayuno y el café te arde en la garganta por no tener tiempo para enfriarse. Y ya en la calle peor aún, corriendo para cruzar la calle, corriendo para no perder el bus, o corriendo en el coche en cuanto encuentras un hueco entre los atascos… Llegas al trabajo y por supuesto hazlo todo rápido y sin errores, con buena cara y amabilidad, come en 10 minutos, no tardes en ir al baño que ya tienes otra llamada o mail esperándote… Acaba tu jornada cuando puedas, siempre después de tu hora, y sal pitando al gimnasio (¡¡¡a correr más aún!!!), o a la compra, o a recoger a tus niños, o limpiar la casa y hacer la cena, o lo que sea…. Y así un día tras otro… ¡¡¡STOP!!! ¡Basta! Yo diría que necesitas un descanso, ¿no?

Por supuesto. ¿Y qué mejor idea que recompensarte, aunque sea una horita cada dos semanas, en un spa o balneario? Dejar todo el ruido, las prisas y las preocupaciones al otro lado de la puerta. Sentir la paz y tranquilidad de un buen baño, con la piel recibiendo las caricias del agua tibia y tu olfato transmitiendo a tu cerebro las mil sensaciones de las esencias que te transportan a otro tiempo u otro lugar… ¡Qué delicia! ¿Y si además podemos añadir un masajito? Entonces triplicamos el bienestar, el descanso, el disfrute… ¡¡¡mmmmm!!!

De acuerdo, es un dinero extra del que no podemos prescindir alegremente en estos duros tiempos, pero que si lo piensas bien, lo puedes compensar quitándote 3 copitas, o cualquier otro pequeño gasto mucho menos placentero. ¿No crees que lo mereces? ¿Sólo una hora de felicidad entre tantísimas de estrés? Yo afirmo que sí, seamos egoístas al menos en ese ratito, ¡dediquémonos una gotita de amor propio! Y ya mañana veremos las cosas un poquito más rosas o menos negras que ayer. Sí, definitivamente necesitamos, para sobrevivir, lo que he llamado “relajación vital“.

JEZABEL SANTANA

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