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Energía, atracción sexual

Tres palabras para el título de nuestro nuevo artículo, palabras que podrían incluso fundirse en una.

En más de una ocasión habréis podido escuchar que todo lo que se encuentra en el universo es materia y que la materia es energía. Desde que empieza hasta que acaba el día, todo lo que transcurre y vemos en ese tiempo y el tiempo que pasamos dormidos, incluso después de nuestra muerte, es un intercambio de energía.

La energía por tanto es un bien muy preciado (si lo llevamos al nivel más terrenal, sólo tenéis que mirar las facturas a final de mes), pero, ¿por qué es tan importante? Pues entre otras cosas porque es el motor de la vida y también de las emociones. El ejemplo más claro es cuando un día estamos cansados, ¿no nos sentimos más frágiles, vulnerables y tristes?

Pero para no andarnos por las ramas, ¿a qué tipos de energías nos queremos referir hoy o a qué características de las mismas? En concreto, aquello que queremos resaltar hoy es el poder de la atracción.

La energía, aunque parezca sorprendente, nunca se consume; sólo se transforma -se me viene a la mente la canción de Jorge Drexler, “Todo se transforma”-, es por eso por ejemplo que un día conoces una persona y te da buenas vibraciones o todo lo contrario, tienes el amig@ que es un aguafiestas, simplemente porque transmite energía negativa, o lo que es lo mismo, te roba la tuya.

Es así que nos sentimos atraídos por unas personas más que por otras, por los intercambios de energía, y por eso mismo energía y atracción sexual me parecen sólo una cosa.

La atracción sexual se basa en una innumerable serie de factores, ya sean de carácter social, intelectual, por atractivo físico o químico, pero sin duda en todos ellos se manifiesta la energía. Y me gustaría ir incluso más lejos diciendo que la energía no entraría en la física y la química, sino que también entraría en el contexto espiritual denominándose como aura.

El aura, del griego aire o brisa, es el campo electromagnético que envuelve a todos los seres vivos, y que se ve influenciada directamente por el estado físico, mental y emocional de cada individuo.

Todos estos ingredientes hacen que en ciertas ocasiones, quizás muy concretas, más allá del cariño a la pareja o del afecto, de la amistad, del respecto e inclusión de la pasión que se pueda sentir por ella, se sienta fuego con tan sólo acercarte a una persona del sexo opuesto (o quizás del mismo).

Descargas eléctricas en su máximo voltaje, que hacen saltar las chispas de los aparatos que crean interferencias alrededor, y que cuando cruzas la mirada te hacen sentir cómo pierdes el aliento, así como cuando las yemas de sus dedos tocan tu piel y hacen que todo el vello se te erice.  Las terminaciones nerviosas se abren a lo desconocido experimentando el placer en sus dimensiones más extremas. Los segundos se miden por la intensidad de las caricias y los minutos por la profundidad de los besos… las horas vuelan a través de los cuerpos que se entrelazan desnudos.

¿Sabes ya a lo que me refiero…? ¿No?, ¡pues a qué esperas!

TANIA PÉREZ

Hace 5 años por en Sexo y pareja. Puedes seguir todos los comentarios a este artículo a través del RSS feed. Puedes dejar un comentario o hacer un trackback desde tu propia web.

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